Ábalos y el gobierno: ¿caerá sánchez tras la sentencia?

La sentencia del Tribunal Supremo que condena a José Luis Ábalos a 24 años y tres meses de prisión ha desatado una tormenta política en Madrid, con la líder de la oposición, Isabel Díaz Ayuso, exigiendo a Pedro Sánchez la convocatoria de elecciones generales. La pregunta, formulada con contundencia a través de la red social X, ha encendido aún más la tensión entre el Partido Popular y el PSOE, mientras el Gobierno se enfrenta a una de las crisis de credibilidad más graves de su historia.

El golpe judicial al corazón del ejecutivo

El golpe judicial al corazón del ejecutivo

La condena a Ábalos, exministro de Transportes y mano derecha de Sánchez, por las conocidas como 'mordidas de las mascarillas' y la irregular contratación de personal en empresas públicas, ha sacudido los cimientos del Gobierno. La magnitud de la pena –24 años y tres meses de prisión–, junto con la condena del exasesor Koldo García a 19 años y ocho meses, ha desatado una ola de críticas desde la oposición, que exige responsabilidades políticas.

El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, no se ha andado con rodeos: ha instado a los socios del Gobierno a “dar pasos” para “poner fin al momento más crítico” que ha vivido España en democracia. Serrano ha alzado la voz, señalando que “nunca ha ocurrido que un Gobierno en ejercicio sea condenado por casos de corrupción”, cuestionando no solo si Sánchez dimitirá, sino también cuándo se convocarán elecciones y qué harán sus socios de gobierno. La presión es palpable.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha seguido la línea de ataque, exigiendo la dimisión de Sánchez tras la condena a “su mano derecha” y acusando a la formación socialista de haber instaurado una “organización criminal” en el seno del Gobierno. Las palabras de Almeida, cargadas de dramatismo, reflejan la profunda fractura política que se ha abierto en la capital española.

La figura de Koldo García, condenado a una pena considerable, y la suspensión de la pena para el comisionista Víctor de Aldama, por haber confesado el pago de mordidas, completan el panorama de un caso que ha salpicado a los más altos cargos del Gobierno. La pregunta que ahora se hacen muchos observadores políticos es si esta sentencia supondrá el fin de la etapa de Pedro Sánchez al frente del Ejecutivo.

La cifra habla por sí sola: 24 años de prisión para un exministro. Una condena que, según la oposición, es el detonante de una crisis política de proporciones épicas.