Boric se despide con un abrazo a chile: miles lo inundan en la moneda

Las lágrimas y el fervor patriótico inundaron este sábado la Plaza de la Constitución, en una emotiva despedida al presidente Gabriel Boric, quien entregará el poder este miércoles a José Antonio Kast. Un mar de rostros, estimado en unas 4.000 personas, se congregó frente a La Moneda para mostrar su apoyo al mandatario saliente, un adiós cargado de simbolismo en un país que se prepara para un giro político.

La emoción del presidente: un balance de gestión y promesas

La emoción del presidente: un balance de gestión y promesas

Desde un balcón del palacio presidencial, Boric se dirigió a la multitud, visiblemente emocionado. “Qué emocionante ver la Plaza de la Constitución repleta y recibir el cariño de tanta gente”, escribió en redes sociales, un mensaje que resonó entre sus seguidores. En su discurso, agradeció los abrazos, cartas y regalos recibidos durante su mandato, un gesto que reflejó la cercanía que ha intentado mantener con la ciudadanía.

Pero más allá de la emotividad, Boric ofreció un balance de su gestión. “Puedo decir con tranquilidad y convicción que me voy con la frente en alto y con las manos limpias”, aseveró, defendiendo su trayectoria como presidente. El mandatario reivindicó logros concretos, como la reforma de pensiones, que según él, ha permitido a la trabajadora jubilada de Valdivia obtener una pensión más digna, o el pago de la deuda histórica al profesorado. También hizo referencia al plan de búsqueda de detenidos desaparecidos, una promesa cumplida que, dijo, “sabe a justicia”.

La transición de poder, sin embargo, no ha estado exenta de tensión. En una tensa reunión de apenas 22 minutos, el gobierno saliente informó a Kast sobre el proyecto del cable submarino de fibra óptica entre Chile y Hong Kong, un detalle que revela la complejidad de la toma de posesión. El relevo de poder, sin duda, marcará una nueva etapa en la historia de Chile, con desafíos y oportunidades que Kast deberá afrontar desde este miércoles.

El futuro se vislumbra incierto. La multitud que se congregó este sábado, sin embargo, fue un recordatorio del legado que Boric deja atrás, un legado de promesas cumplidas y una apuesta por la justicia social que, a pesar de las críticas, ha calado hondo en una parte importante de la sociedad chilena. La pregunta ahora es si Kast será capaz de mantener viva esa llama.