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Adiós al 'cronista del carajo': murió ernesto cherquis bialo

El centro porteño se tiñó de melancolía este sábado al despedir a Ernesto Cherquis Bialo, un titán del periodismo deportivo y figura imprescindible en la crónica argentina. A los 85 años, el hombre que convirtió la anécdota en arte y el debate en espectáculo, dejó un vacío inmenso en el mundo del periodismo y en el corazón de quienes lo conocieron.

Un adiós a la medida de un gigante

Un adiós a la medida de un gigante

Las puertas de la Legislatura porteña se abrieron para recibir a una multitud de periodistas, amigos y familiares, un torbellino de emociones que Cherquis, con su peculiar habilidad para captar la esencia de cada momento, sin duda habría saboreado. Brotaban anécdotas, se escuchaban risas contenidas y no faltaban las lágrimas, un homenaje a la vida intensa y apasionada de un hombre que supo convertir cada encuentro en una crónica digna de ser contada.

Cherquis, periodista, corresponsal, cronista incansable, amante del buen debate y del espectáculo en todas sus formas, fue mucho más que un simple relator de hechos. Fue un anfitrión generoso, un maestro para las nuevas generaciones, quien les transmitió no solo las técnicas del periodismo, sino también el profundo amor por la vida y la importancia de honrar cada instante.

La sala legislativa se adornó con dos camisetas de San Lorenzo, el club del corazón de Cherquis, un símbolo de la alegría que le brindó la reciente victoria en la Copa Argentina. “¡Qué desastre el Ciclón y la Lepra, Fede! Pero tranquilo que van a salir…”, recordaba con su característica ironía en sus últimas conversaciones, un deseo ferviente que reflejaba su optimismo inquebrantable.

Quienes tuvimos el privilegio de compartir largas charlas con Cherquis Bialo, largas, muy largas, sabemos que era imposible resistirse a la avalancha de conceptos, enseñanzas y reflexiones que fluían de su mente brillante. Era un arte, una lección de vida que nos enriqueció y nos hizo mejores profesionales y personas.

Un Faro Dialéctico

Desde periodistas veteranos hasta jóvenes veinteañeros, todos convergieron en la Legislatura para rendir homenaje a un maestro inigualable. El “Gato” Sylvestre, Diego Chavo Fucks, Osvaldo Príncipi, Pablo Llonto. la lista es extensa, un testimonio de la trascendencia de un hombre que dejó una huella imborrable en el periodismo argentino. Hablar con Cherquis Bialo era como contemplar un faro en la niebla, una fuente inagotable de sabiduría y conocimiento.

Su capacidad para sintetizar la esencia de un personaje en cuestión de segundos, como lo demostró con su icónico video sobre Diego Armando Maradona, es un ejemplo de su genialidad. Un genio, una maravilla, como él mismo describió al astro argentino, una definición que, para quienes tuvimos la suerte de compartir momentos con él, se aplicaba a cada aspecto de su vida.

Cherquis Bialo vivirá en cada crónica, en cada relato, en cada anécdota de deportistas legendarios como Maradona, Pelé, Ali y Monzón. Su memoria perdurará en los detalles lujosos de las historias que supo construir con maestría, dejando un legado invaluable para las futuras generaciones de periodistas.

A pesar de las adversidades y los reveses de la vida, Cherquis se reinventó constantemente, abrazando la tecnología y manteniendo su espíritu combativo. Natación, gimnasio, kinesiología… nada lo detuvo en su búsqueda de mantenerse activo y conectado con el mundo. “No queda otra, Fede, tengo que usar este bastón de mierda”, decía con su humor característico, un reflejo de su inagotable energía.

La partida de Cherquis Bialo se asemejó al tango de Carlos Gardel, “Adiós Muchachos”, una despedida cargada de emoción y nostalgia. Un adiós a un campeón que, como dijo Osvaldo Príncipi, “acaba de convertirse en leyenda”.