Desafiaron la tormenta y la prefectura los rescató en mar del plata

La furia de la ciclogénesis que azotó la Costa Atlántica encontró adversarios poco prudentes: dos parawinistas que, desafiando las alertas oficiales, se adentraron en un mar embravecido. El desenlace, evitable, requirió la intervención de la Prefectura Naval Argentina, poniendo en riesgo tanto a los deportistas como a los rescatistas.

El parawing, un deporte de alto riesgo en condiciones extremas

El parawing, una disciplina que combina la tabla con una vela no inflable para impulsarse con el viento, se convirtió en un juego peligroso cuando las olas alcanzaron niveles alarmantes. Mientras las autoridades marítimas emitían alertas y restringían la navegación, estos dos hombres, de 53 y 47 años, decidieron ignorar las advertencias y desafiar la fuerza del temporal cerca del Torreón del Monje.

Un llamado de auxilio a través de un club náutico alertó a las autoridades. El Centro de Gestión de Tráfico Marítimo movilizó rápidamente una embarcación semirrígida y patrulleros terrestres, mientras el guardacostas Río Luján se preparaba para una eventual operación de rescate de mayor envergadura. La rápida respuesta de la Prefectura evitó lo que podría haber sido una tragedia.

Pero la amenaza no terminó con el rescate. La dotación de la embarcación de la Prefectura enfrentó un regreso titánico, navegando entre ráfagas intensas y un oleaje implacable. Las maniobras fueron críticas, poniendo en peligro tanto a los rescatistas como a la propia embarcación, demostrando que la imprudencia de los parawinistas generó una cadena de riesgos.

La Unidad Fiscal de Mar del Plata ya ha intervenido, tomando declaraciones y elevando las constancias del operativo. Este incidente no es una excepción. A lo largo de la costa, surfistas también se arriesgaron frente a olas de hasta tres metros, desafiando las condiciones extremas.

El torreón del monje, víctima colateral de la tormenta

El torreón del monje, víctima colateral de la tormenta

Si bien la imprudencia de los deportistas acaparó la atención, la ciclogénesis dejó una estela de destrucción en otros puntos emblemáticos de Mar del Plata. El Torreón del Monje, un edificio histórico con una rica trayectoria desde su construcción por Ernesto Tornquist, sufrió daños considerables. Vidrios rotos, accesos inundados y estructuras arrastradas por la fuerza del mar son solo algunas de las consecuencias visibles. Las pérdidas materiales son significativas, obligando al cierre temporal de un gimnasio y afectando gravemente a una hamburguesería local, que intentó en vano protegerse con barricadas improvisadas.

Desde sus orígenes como Torre Belvedere, destinada al tiro a la paloma, hasta su periodo como sede del Círculo de Oficiales de la Marina, el Torreón del Monje ha sido testigo de la historia de Mar del Plata. Ahora, tras el paso de la tormenta, se enfrenta a un nuevo desafío: la reconstrucción y la recuperación de su esplendor perdido. El daño material es evidente, pero la resiliencia de la ciudad, como siempre, se impone ante la adversidad.