El capitán del 'simione' acusa a un tercero: 'tenía miedo, tengo familia'
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha sido testigo de un giro inesperado en el juicio por el alijo de casi 3.000 kilos de cocaína hallado a bordo del pesquero 'Simione'. José Antonio C.R., el capitán del buque interceptado en diciembre de 2022, ha cambiado radicalmente su testimonio, señalando a un hombre aún desconocido como el cerebro detrás de la operación, en lugar del empresario vigués Pablo G.F., a quien inicialmente había culpado.
Un cambio de versión motivado por el temor
La sala quedó en silencio cuando el capitán, tras ser presionado sobre sus contradicciones, declaró: “Ahora digo la verdad”. La razón de su anterior silencio, según sus palabras, era el miedo a represalias: “Tiene familia, él tiene familia. no quiero problemas”. Esta revelación, cargada de tensión, sugiere que la presión sobre el capitán es considerable y que la investigación podría extenderse a nuevas figuras clave.
Aunque se desvincula de Pablo G.F. como el organizador principal, el capitán admitió haber mantenido contacto diario con el armador durante la travesía, justificando estas comunicaciones con “averías” que, según él, afectaban al barco de forma recurrente. Una explicación que suena a excusa, especialmente cuando se considera que, tras la carga de la droga, G.F. supuestamente le ordenó deshacerse de un teléfono móvil y sustituirlo por otro, un hecho que el capitán confirmó, aunque sin comprender el motivo de tal petición.
Según su relato, G.F. fue quien le proporcionó las coordenadas iniciales que conducían a Senegal, pero la ubicación precisa para la entrega de la droga, según el capitán, se la proporcionó el misterioso tercer implicado. Esta sucesión de hechos complica aún más el entramado de la operación y abre interrogantes sobre la estructura de la red de narcotráfico.
Un motín a bordo y acusaciones cruzadas
La situación a bordo del 'Simione' se tornó aún más tensa cuando varios miembros de la tripulación se sublevaron al descubrir la verdadera naturaleza de la carga. La refriega, según el capitán, resultó en dos puñaladas para él, obligando a regresar a tierra y reduciendo la tripulación a tan solo tres personas: el propio capitán, el jefe de máquinas y otro tripulante.
El jefe de máquinas, que declaró esta mañana, reconoció haber sospechado de la naturaleza ilícita del viaje al conocer el elevado pago que iban a recibir, unos 15.000 euros. Por su parte, el tripulante angoleño, junto con el armador, han solicitado declarar en último lugar, lo que podría revelar nuevas piezas del rompecabezas. A.R.E., acusado de tráfico de drogas, negó conocer al armador hasta su detención y admitió que lo conoció en la cárcel.
La Fiscalía ha solicitado penas de hasta 13 años de cárcel para el armador y de 11 años y 9 meses para el capitán, además de fuertes multas que ascienden a 636 millones de euros para cada uno. La investigación policial, que permitió la incautación de casi un kilo de cocaína, más de un kilo de heroína y otros estupefacientes en el domicilio y la nave de A.R.E., apunta a una red de narcotráfico con ramificaciones internacionales.
El alijo, valorado en casi 107 millones de euros, fue descubierto gracias a los contactos de los acusados con personas relacionadas con descargas en Galicia. La interceptación del 'Simione' y el posterior despliegue de la Guardia Civil han desmantelado una operación de tráfico de drogas de gran envergadura, pero la identidad del verdadero cerebro detrás de esta trama sigue siendo el gran misterio que la justicia deberá resolver.