Evelyn botto: la influencer se defiende y exige control sobre su cuerpo

Evelyn Botto, la mediática figura que ha sabido combinar la conducción televisiva con la influencia en redes sociales, rompió el silencio ante una ola de comentarios invasivos sobre su físico. Lejos de centrarse en su relación con Fede Bal o su participación en “Otro Día Perdido”, la actriz optó por una respuesta contundente y directa, desafiando las miradas ajenas y reivindicando su autonomía corporal.

Un análisis personal que desató la polémica

Todo comenzó cuando Botto compartió en sus historias de Instagram detalles de una antropometría que se está realizando como parte de un plan integral para mejorar su salud. El video, en el que se muestra en una balanza y revela un peso de 78,7 kilos, pretendía ser una muestra de su compromiso con el bienestar. Sin embargo, la publicación desencadenó una cascada de críticas.

“Hoy entendí los valores de mi cuerpo. Tengo ganas, tengo un plan, tengo profesionales acompañándome”, escribió, evidenciando su determinación. El análisis, que va más allá de la simple medición del peso, busca evaluar la composición corporal y determinar la proporción de masa muscular y grasa. Un equipo multidisciplinario, compuesto por un médico clínico, una psicóloga, un entrenador, una nutricionista y una deportóloga, la acompaña en este proceso, con el objetivo de reducir entre 6 y 8 kilos de grasa en un plazo de tres a cuatro meses.

La reacción de Botto no tardó en llegar. Ante las críticas, la influencer no se quedó callada. Una usuaria, sin acreditarse como profesional, le sugirió que su peso “no está bien” para su contextura. La respuesta de Botto fue tajante: “Consulté si la persona era nutricionista y al recibir una respuesta negativa, contesté que está siguiendo las indicaciones de un equipo de profesionales”.

Más allá de la estética: una declaración de principios

Más allá de la estética: una declaración de principios

La polémica se agudizó cuando otra seguidora le pidió que no bajara de peso, argumentando que representaba a muchas personas con sobrepeso. La conductora respondió con firmeza: “Voy a hacer lo que quiera porque es mi cuerpo. Si quiero bajar de peso, lo voy a hacer. Si tengo ganas de operarme, también lo voy a hacer”. Una declaración que reivindica el derecho individual a tomar decisiones sobre el propio cuerpo, independientemente de las presiones externas.

Este episodio no es aislado. Recientemente, Fede Bal reveló cómo un guardia de seguridad le hacía comentarios inapropiados a Botto al ingresar a su edificio, generando tensión y malestar. El actor, indignado por la situación, confrontó al empleado, dejando claro que la actitud de éste no le resultaba aceptable. “El tipo de la puerta se me hace el chistoso y me tira: ‘¿Usted es de apellido Pereyra? Ah no… esa es la de la semana pasada’”, relató Bal, mostrando su apoyo incondicional a su pareja.

La situación pone de manifiesto la constante exposición a juicios y comentarios negativos que enfrentan las figuras públicas, y la importancia de establecer límites y defender la propia integridad. Botto, con su contundente respuesta, ha sentado un precedente: su cuerpo, sus decisiones, su vida. Y nadie tiene derecho a opinar al respecto.