Mercadona vs. restaurantes: ¿guerra por el bocadillo en barcelona?

La tranquilidad de las tardes en Barcelona se ha visto interrumpida por una batalla legal inesperada: Mercadona, el gigante de la distribución, está siendo demandado por el Gremio de Restauración por, según ellos, “intrusismo”. La razón: los populares ‘mercaurantes’, esos rincones con mesas y sillas donde los clientes disfrutan de sus compras listas para comer, han cruzado una línea, al menos según los hosteleros.

Un conflicto que hierve desde las cajas

Un conflicto que hierve desde las cajas

La denuncia, presentada ante el Ayuntamiento de Barcelona, involucra a 30 supermercados de Mercadona. El Gremio de Restauración alega que la presencia de estos espacios, ubicados estratégicamente entre las cajas y las salidas, contravienen la normativa municipal. Roger Pallarols, director del Gremio, no se anda con rodeos: “Estamos hablando de que no son zonas de descanso, tienen surtido de vasos y hasta microondas. Ahora el supermercado es, en esencia, un restaurante ‘low-cost’ y esto es intrusismo”.

La hostelería barcelonesa, ya asfixiada por los altos costes laborales, energéticos y de alquiler, ve en esta práctica una competencia desleal. Mientras que los restaurantes cumplen con rigurosas regulaciones e inspecciones, Mercadona opera con una estructura de costes mucho más ventajosa.

Pero, ¿es realmente competencia desleal? Desde Mercadona defienden su postura con contundencia. “Desde la línea de caja no estamos cobrando por ningún servicio; la actividad comercial está localizada antes de llegar a la zona de pago”, aseguran. Argumentan que se trata de “una zona de descanso, con diferentes usos, desde quien calienta un plato y se lo come hasta el que se sienta a leer el periódico”, y enfatizan que “Mercadona no tiene personal de servicio de restauración”. La altura de las mesas y las sillas, afirman, difiere de la de un restaurante.

Este debate no es nuevo. Juan Roig, el dueño de Mercadona, ya pronosticó el fin de las cocinas tradicionales para 2050, una predicción que, al parecer, está impulsando la expansión de esta nueva forma de consumo en los supermercados. Sin embargo, la reacción del Gremio de Restauración marca un punto de inflexión en este conflicto.

La jugada legal podría tener consecuencias significativas. Si los tribunales fallan a favor del Gremio, los ‘mercaurantes’ podrían desaparecer de Barcelona, un paso que, hasta ahora, nadie se había atrevido a dar, a pesar de las críticas de figuras como José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España, quien ha calificado esta práctica de “competencia desleal”. El Gremio ha prometido denunciar a otras marcas que sigan la misma estrategia, ampliando así el alcance de la batalla.

Desde 2019, el gremio barcelonés ha intensificado su vigilancia sobre las panaderías que habilitan mesas de degustación sin la licencia adecuada, lo que ha derivado en casi 200 denuncias. Esta nueva ofensiva contra los ‘mercaurantes’ es solo la última pieza de un rompecabezas que amenaza con redefinir el futuro de la restauración en la ciudad.