Nantucket: una casa de 3 millones ¡gratis! si te atreves a mudarla
En la exclusiva isla de Nantucket, conocida como el refugio de multimillonarios, una vivienda colonial de tres dormitorios valorada en 3 millones de dólares se ofrece gratuitamente. Pero hay un truco: el nuevo propietario deberá trasladar la casa en un plazo de 180 días. Una oferta que, lejos de ser una estafa, responde a una peculiar normativa local y a los intereses inmobiliarios de un inversor.
La ley que salva las viviendas históricas
La peculiaridad de esta transacción se remonta a la “Demolition Delay Bylaw”, una ley de 1997 diseñada para preservar el patrimonio arquitectónico de Nantucket. Ante la escasez de terrenos disponibles y el auge de proyectos de construcción de gran envergadura, esta normativa obliga a publicitar las viviendas destinadas a demolición en medios locales, ofreciendo a posibles compradores la oportunidad de reclamarlas y trasladarlas en lugar de condenarlas al vertedero.
El actual propietario, Dean Lampe, adquirió la propiedad en diciembre de 2023 a través de una LLC por 3 millones de dólares. Aunque la razón exacta de su decisión de regalar la casa sigue siendo un misterio, los registros municipales revelan que Lampe vendió una propiedad adyacente de siete habitaciones por 8 millones de dólares en 2023, lo que sugiere un plan de construcción más ambicioso en la zona.

El terreno, el verdadero atractivo
Según Shelly Lockwood, agente inmobiliaria local con décadas de experiencia en la isla, la tendencia de adquirir propiedades solo por el terreno se ha vuelto cada vez más común. “El valor de los terrenos en Nantucket es astronómico, prácticamente no quedan disponibles. La gente compra casas que no quiere solo para quedarse con la parcela”, explica Lockwood. Esta situación ha generado un mercado paralelo donde personas con recursos económicos, pero no necesariamente interesados en la vivienda en sí, buscan oportunidades para adquirir terrenos a precios más accesibles.
El proceso de traslado de una vivienda en Nantucket es costoso, oscilando entre 150.000 y 500.000 dólares, pero sigue siendo una alternativa viable y económica en comparación con la construcción de una nueva casa en la isla, donde los terrenos superan los 1,65 millones de dólares por 1.860 metros cuadrados.

Un reto logístico y legal
El traslado de una vivienda no es tarea fácil. Requiere permisos municipales, coordinación con las compañías de servicios públicos y el cumplimiento de estrictas regulaciones, como la prohibición de movimientos durante las horas de clase cerca de escuelas y la limitación de los traslados al período comprendido entre septiembre y junio para evitar el tráfico turístico. Además, la Historic District Commission debe aprobar el proyecto, asegurando que el traslado no afecte al carácter histórico de la isla.
Carl Jelleme, responsable de Toscana Corp., una empresa especializada en el traslado de viviendas, explica que “cuando se trata de trasladar una estructura a lo largo de la carretera, hay variables en juego, como el ancho de la carretera, los árboles, las líneas de servicios públicos y las estructuras vecinas”. Su empresa moviliza entre 15 y 20 casas al año, un testimonio de la creciente demanda de este servicio en Nantucket.
La historia de Nantucket, desde sus orígenes coloniales, ha estado marcada por la reutilización y el traslado de estructuras. Hoy, la “Demolition Delay Bylaw” continúa esa tradición, ofreciendo una segunda oportunidad a las viviendas históricas y permitiendo a los residentes y visitantes acceder a la propiedad en una isla donde el lujo y la escasez de recursos se entrelazan de manera singular.