Simulacro en caracas desata furia y acusaciones de injerencia

La capital venezolana fue escenario este sábado de un ejercicio de evacuación en la embajada estadounidense que ha encendido las alarmas y desatado una ola de críticas, especialmente por parte de la exministra Iris Varela, figura clave en el chavismo.

Un sobrevuelo con implicaciones políticas

El simulacro, que incluyó el sobrevuelo de dos helicópteros con el jefe del Comando Sur, Francis Donovan, y un contingente militar a bordo, se llevó a cabo entre las 10:00 y las 14:00 horas locales. Si bien el gobierno encargado de Delcy Rodríguez autorizó el ejercicio, la reacción de Varela, expresando un rechazo visceral en redes sociales, ha elevado la tensión diplomática.

“Váyanse al carajo yankees de mierda! El pueblo venezolano jamás se dejará aplastar por imperio alguno. Hagan lo que hagan, la patria vencerá”, escribió la exministra del Servicio Penitenciario en su cuenta de X, en un mensaje que rápidamente se viralizó. La contundencia de sus palabras refleja la profunda desconfianza que persiste en algunos sectores del gobierno venezolano hacia Estados Unidos.

Guerra asimétrica y el himno nacional

Guerra asimétrica y el himno nacional

Varela, en su diatriba, también invocó la estrategia de “guerra asimétrica”, sugiriendo que la respuesta a la confrontación no debe seguir los planes del enemigo. Para respaldar su postura, citó un verso del himno nacional venezolano: “Compatriotas fieles, la fuerza es la unión”. Este llamado a la unidad, en un contexto de creciente polarización política, busca movilizar a los seguidores del chavismo y reafirmar su resistencia ante lo que consideran una injerencia extranjera.

Mientras tanto, decenas de chavistas se congregaron en una plaza del centro de Caracas para protestar contra el simulacro, denunciando lo que consideraron una clara intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos del país. La protesta, aunque de dimensiones modestas, subraya la sensibilidad que genera cualquier acción estadounidense en Venezuela.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas, apenas unos meses atrás, parece tambalearse. Tras siete años de ruptura, Venezuela y Estados Unidos retomaron sus lazos diplomáticos en marzo pasado, a raíz de la captura del exmandatario Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses. Ahora, con este simulacro y la reacción de Varela, la fragilidad de esta reapertura se hace evidente. El encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Barrett, se encuentra ahora en una posición delicada, navegando entre la necesidad de mantener un diálogo con el gobierno venezolano y la creciente hostilidad de algunos de sus sectores más radicales.

La cifra de dos helicópteros sobrevolando Caracas, un número aparentemente insignificante, se convierte en un símbolo de la compleja relación entre ambos países, una relación marcada por la desconfianza, la confrontación y la búsqueda de un equilibrio inestable.