Solier y junco: la rebelión en salf y su pacto con pp y vox
El cisma en Se Acabó la Fiesta (SALF) se ha acelerado este jueves, revelando una compleja trama de colaboraciones secretas y acusaciones de corrupción que sacuden el panorama político español. Diego Solier y Nora Junco, eurodiputados de la formación de Alvise Pérez, han admitido abiertamente su acuerdo tácito con el PP y Vox, un movimiento que, según sus propias palabras, buscan mantener en la medida de lo posible para preservar su “libertad” parlamentaria.
La ruptura con pérez: un asunto de principios y audios comprometidos
La decisión de Solier y Junco, número dos y tres en las listas de SALF, no ha surgido de la noche a la mañana. Ambos explican que las diferencias con Alvise Pérez se gestaron progresivamente, culminando en la imposibilidad de “remanejar” la situación tras la filtración de audios comprometedores en los que el líder de SALF ofrecía su influencia en la política europea a un empresario a cambio de una suma considerable: 100.000 euros. “Hemos presenciado su involución”, sentenció Solier, cargando con ironía aludiendo a las consecuencias de la situación, que según él, podrían “montar una asociación”.
La historia de SALF ha sido turbulenta desde su concepción. Según Solier, lo que comenzó como una coalición de electores, pronto reveló una falta de homogeneidad en los valores, una crítica directa a la gestión de Pérez. Las acusaciones de “mentiras” por parte de los eurodiputados exiliados evidencian un distanciamiento profundo que ya no admite vuelta atrás.

¿Por qué no patriots? la clave en las prioridades europeas
Aunque Solier y Junco admiten una afinidad con el partido de Santiago Abascal, y la posibilidad de unirse al grupo Patriots, su decisión de no hacerlo responde a una cuestión de prioridades. Mientras que Vox se centra en la agenda nacional, los eurodiputados se declaran comprometidos con una estrategia más enfocada en Europa, lo que les ha llevado a mantener su pertenencia al grupo Conservadores y Reformistas (ECR), liderado por Giorgia Meloni.
La revelación de esta colaboración tácita con PP y Vox plantea interrogantes sobre la verdadera naturaleza de SALF y su papel en el Parlamento Europeo. La formación, que prometió una disrupción política, parece haber derivado en una fragmentación interna y una reconfiguración de alianzas que deja en entredicho su discurso original.
En definitiva, la crisis en SALF no es solo un asunto interno de la formación de Alvise Pérez, sino un reflejo de las tensiones y las complejidades que caracterizan el panorama político español actual. La credibilidad de SALF, y la de sus líderes, queda ahora en manos de la justicia y de la opinión pública.